Encontrados muchos de los agujeros negros “perdidos”
Gracias a los observatorios espaciales Spitzer (que opera en la banda del infrarrojo), y Chandra (que opera en la región de los rayos X), los astrónomos ha detectado centenares de agujeros negros inmersos en el interior de galaxias ricas en polvo situadas a miles de millones de años de distancia.
Estos objetos representan una parte importante de una población que hacía décadas que los científicos andaban buscando y su descubrimiento supone que en épocas tempranas de nuestro universos había desarrollándose muchos más agujeros negros activos de los que se tenía conocimiento. De hecho, ya hacía mucho tiempo que se pensaba que la mayoría de las galaxias masivas en esa época (si no todas) debían un agujero negro supermasivo creciendo en su centro, por lo se han estado buscando intensamente durante muchos años, pero no se habían detectado hasta ahora.
Estos objetos se manifiestan como quásares, que son nubes de gas y polvo con forma de rosquilla que rodean a agujeros negros supermasivos y que con su materia les sirven de combustible. En el proceso los quásares liberan una enorme cantidad de energía en forma de rayos X, que a veces no se pueden detectar porque la propia nube de polvo los oculta de nuestra visión.
El equipo internacional de astrónomos que ha publicado los resultados, dirigido por Emanuele Daddi, del Comisariado de la Energía Atómica de Francia, estudió una muestra de 1000 galaxias ricas en polvo, con una activa formación estelar, situadas a una distancia de entre 9 y 11 mil millones de años-luz, y que se creía que no albergaban quásares. Los datos obtenidos con el telescopio Spitzer mostraron que dichas galaxias emitían un exceso de radiación infrarroja. Al combinarlos con los datos del observatorio Chandra fue cuando se revelaron los quásares.
Ahora se cree que se ha descubierto la mayor parte de la población perdida de quásares del universo primitivo, de la cual sólo se habían descubierto hasta ahora los ejemplares más raros y energéticos.
Este hallazgo permitirá conocer mejor cómo evolucionan las galaxias. Por ejemplo, ahora se sabe que al principio, las galaxias forman simultáneamente estrellas y agujeros negros, y que sólo cuando estos últimos han crecido lo suficiente, detienen la formación de estrellas. También parece indicar que el papel que desempeñaron las colisiones entre galaxias en las primeras etapas de su evolución no fue tan determinante como se creía a la hora de formar los agujeros negros de sus centros.
Las observaciones que han permitido este descubrimiento forman parte de GOODS (Great Observatorios Origins Deep Survey), que es, por el momento, el estudio más detallado llevado a cabo hasta ahora del universo distante en múltiples longitudes de onda.

