La galaxia bebé no es tan joven como parece
Gracias a observaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble, astrónomos del Instituto Científico del Telescopio Espacial y de la Agencia Espacial Europea ha resuelto un misterio que llevaba décadas intrigando a los científicos.
Las imágenes de la galaxia I Zwicky 18 obtenidas hace 40 años mostraban un sistema en el que se había desencadenado un episodio de brusca formación estelar miles de millones de años después que en sus galaxias vecinas, pero aparentemente sin contener estrellas de mucha edad, asemejándose por tanto más a una galaxia de las que se pueden observar a las enormes distancias correspondientes al universo temprano que a las que observamos en el universo próximo y actual. Esta galaxia ha llegado a conocerse como la galaxia Dorian Gray, por su (aparente) eterna juventud.
Pero gracias al telescopio Hubble han podido localizarse en esta galaxia estrellas débiles y evolucionadas, cuya edad se remonta probablemente hasta 10 mil millones de años, por lo que tendría la misma edad que las galaxias próximas. El Hubble también ha podido identificar en esta galaxia estrellas variables cefeidas (cuyo brillo intrínseco varía de forma regular de una forma que está relacionada con el período de variación), lo que ha permitido refinar la distancia a la que se encuentra esta galaxia, que es de unos 59 millones de años-luz, algo más lejos de lo que se creía.
Sin embargo, en cierta manera, esta galaxia sí es especial. Observaciones espectroscópicas demuestran que se compone casi exclusivamente de hidrógeno y helio (los componentes primordiales creados en el Big Bang), con muy pocos elementos pesados (que se forman a lo largo de la evolución de las estrellas), por lo que se deduce que, hasta hace poco, el ritmo de formación estelar ha sido muy bajo. En cambio, actualmente, el aspecto que presenta la galaxia es el de un sistema que está sufriendo un intenso episodio de formación estelar, probablemente debido a la interacción con una galaxia vecina.